Estaba en Valladolid esperando a unos amigos que siempre llegan tarde a las citas. Para no desesperarme, abrí la playjonny app. Me puse con los slots de frutas clásicos. Al principio nada de nada, pura pérdida de saldo, pero de repente me salieron los sietes de la suerte y el contador subió como la espuma. Cuando llegaron mis amigos, yo estaba invitando a la primera ronda gracias a ese premio.